Del color del Campo Andaluz.

Ya vistió la Señora sus galas carmesís y esto nos viene a decir que ya le queda muy poquito tiempo de estar aquí, en casa lucentina, pisando el suelo de sus hijos para volver a su atalaya de Aras pero, antes, Ella vistió las galas del color de su Reino, ella vistió de verde, verde del Campo Andaluz, el color de la Esperanza que Ella siempre lleva consigo.

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Domingo Columnario en Priego.

Los Domingos de Mayo tan especiales para Priego de Córdoba, tan grandes para sus gentes en los cuales las grandes devociones pasionistas de la ciudad vuelven a tomar las calles en una anual salida posterior a Semana Santa que son todo un acontecimiento festivo de primer orden en la ciudad subbética.

Nunca había tenido la suerte de ver este portento de la imaginería barroca andaluza en la calle, nunca, y este año llegó el momento. Conocía al Rey de la ciudad pero no conocía al Señor de la mirada perdida y el dolor incontenible. Magnífica y sobrecogedora imagen, sin autor conocido pero atribuído a los grandes genios del barroco andaluz, no se sabe si de escuela granadina o sevillana aunque siempre he oído la atribución a Alonso de Mena tampoco resulta tan clara la misma. Da igual, fuera quien fuese su autor, lo que salta a la vista es la magnífica obra que en nuestra Subbética podemos disfrutar cada Jueves Santo y cada penúltimo domingo de Mayo y durante todo el año en su no menos magnífica capilla del precioso joyero que es San Francisco y que alberga el sentimiento columnario en sus paredes y al mismísimo soberano de la ciudad, el Nazareno ¿le falta algún motivo para acercarse por San Francisco, en Priego de Córdoba?

Remedios del Cerro.

Que un fragmento de las palabras que Ismael Ruiz, su exaltador, declamó en el atril de San Juan Bautista del Cerro en Cabra en la Exaltación de este presente 2016 sirvan como antesala a esta pequeña galeria de tan encantadora Soberana.

…”Remedios del Cerro navegante

en el surco de tu pecho

entre joyas y encajes,

entre la mosca y el cetro,

la Cruz y la peana,

el peto de antigua plata

el rostrillo y el cestito

y los zapatos del niño,

que no hay cosa más sana

que esa sonrisa que tiene,

esa sonrisa que atrapa.

Y esta es tu casa por derecho

y tu barrio y tu historia,

Tú que eres Madre de los hombres

y guardiana de la memoria.

Siglos de sin igual devoción,

milagros y rezos callados,

casas y campos donados

y todo un barrio ensimismado

al calor de tu protección

de tu vientre Inmaculado”…

 

 

 

 

 

 

La Virgen de Pentecostés.

¡Viva la Blanca Paloma! se oye una y otra vez, una y otra vez esa mágica madrugada de Lunes que atrás dejó un Domingo en el que reunidos los apóstoles junto a la Madre del que llamaban Cristo recibieron la venida del Espíritu Santo y el mismo Maestro les encomendó llevar su palabra a todos los pueblos conocidos, todos ellos empezaron a hablar en distintas lenguas para que esta misión se pudiera cumplir.

¡Viva la Blanca Paloma! se oye una y otra vez, una y otra vez esa mágica madrugada de Lunes que atrás dejó un Domingo, de Pentecostés, ¡Viva la Blanca Paloma! una y otra vez, una y otra vez con la misma intensidad que las 117 salves ¡Viva la Blanca Paloma! una y otra vez, una y otra vez porque Ella, Rocío, que desparrama su nombre en la amanecida de un Lunes como el maná que cae del Cielo es la Virgen del Espíritu Santo, la Virgen de Pentecostés ¡Viva la Blanca Paloma! una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez y no cesa el grito de júbilo ¡Viva la Virgen de Pentecostés! la que es portadora del mensaje de salvación de un Dios único y trino.

No sé qué tendrá Huelva…

Ya lo dice la letra, Yo no sé qué tendrá Huelva cuando entra en El Rocío.

Y es verdad, yo no sé qué tendrá Huelva cuando entra en El Rocío un viernes cuando ya la noche ha caído sobre la aldea y las primeras presentaciones, las de las filiales más jóvenes, ya han concluído.

En la aldea se respira cierto nerviosismo, las calles se van llenando de peregrinos de otras hermandades y sin hermandad ni medalla que esperan este momento como algo mágico y, la verdad, mágico es.

El Barrio de las Gallinas tiembla de emoción, las voces de los Mellizos de San Juan rasgan el aire y las emociones afloran, las lágrimas cubren rostros cansados de andar, este año no venían cubiertos de polvo por mor de la intensa lluvia pero esa cadena de gente que anda a la par de su carroza, porque así se le llama en Huelva a la carreta del Simpecado, hace tambalear el alma hasta de los más insensibles.

La Aldea se torna oscura, aún mantiene la magia de pocas luces eléctricas iluminando sus calles, recordando estampas de otros tiempos, sólo rota esa magia por tantas y tantas pantallas del demonio, y Huelva, que yo no sé que tiene, lo inunda todo. Auténtica lección de Fe Rociera, el Viernes del Rocío, Huelva, pisa fuerte en las arenas del Rocío, auténtico testimonio de rocierismo al grito de Huelva, Huelva.

 

Un Martes de Camino.

Aciago camino, pensarán algunos; los rocieros estos están locos, dirán otros… Pero la verdad, por ver a la Virgen no importa el frío ni el calor, la lluvia torrencial, los caminos embarrados que obligan a tomar carreteras frías y carentes de calor pero, por Ella, todo se puede. Los que aún crean que el Rocío es sólo cante y baile la gente de bien que caminan hacia Ella le están demostrando que no todo es literatura barata y falsos mitos.

Un Martes de Camino de hace un año tuve la inmensa suerte de compartir con las Hermandades de Lucena y de Cabra, que tanto admiro y quiero, un pequeño tramo de camino no falto de sentimientos intensos y emoción a flor de piel. Desde el Vado de Quema hasta Villamanrique de la Condesa, aquella tarde y noche quedan para siempre en mi recuerdo, fue un año en el que no pude ir a la Aldea a ver a la Paloma posarse en cada simpecado pero lo vivido aquel día fue tan mágico que se hizo más llevadera la ausencia del Lunes de Pentecostés.

Para la gente de Lucena y de Cabra con los que tanto me une y que me hicieron sentir algo tan grande que sólo se puede explicar con las vivencias, este año no ha podido ser pero un nuevo camino, ya, está esperando.

(Martes de Camino, Camino 2015).