La Conquista… Miscelánea de una Conquista y (III).

De la Audiencia en el Salón de la Trinidad a la toma de posesión de una ciudad entera. Disfruten.

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La Entrada Triunfal… Miscelánea de una Conquista (II).

Tal día como hoy, 21 de Junio, Córdoba claudicó, la Plaza fuerte fue tomada y Ella inició su Entrada Triunfal que desde entonces fue un antes y un después en la historia mariana cordobesa.

Eran días de Junio… Miscelánea de una Conquista (I).

Recuerdo que por aquellos días yo titulé una galería de la siguiente manera: “No era un 4 a las 4 sino un 13 a las 6”, lo recuerdo perfectamente. Recuerdo la atípica bajada en Antonino día de Junio, el día no quiso ser sofocante, quiso ser fresco, excesivamente fresco diría. La Virgen fue arropada pero no en ese bullicio del 4 a las 4, las luces dibujaban un paisaje diferente, fue enorme y el bullicio llegó, llegó bien y sin medida antes de llegar al paso a nivel, sí, lo recuerdo bien.

Eran días de Junio, Ella nunca había dejado su pueblo, hubo opiniones para todos los gustos, la mía incluso hoy día sigue siendo contradictoria, pero Ella marchó a pueblos donde se le aclama de manera especial y empezó a conquistar plazas fuertes y dejando impregnado el aire con su nombre y su figura de forma tangible. Yo la acompañé menos de lo que me hubiera gustado pero lo suficiente para palpar ese sentimiento de conquista que iba dejando la Virgen a su paso, una conquista pacífica, sólo de amor y oraciones, de vivas y revoleos de bandera… Luque, Zuheros, Doña Mencía, Nueva Carteya, Espejo… fueron las primeras plazas en claudicar, no se podía llegar a Córdoba sin antes rendir plazas que se postraran a su majestad.

He aquí la primera galería, en el aniversario de la conquista, de lo que supusieron estos días de Junio en la devoción a Santa María en su advocación Divina de la Sierra, Patrona de mi vecina, querida y respetada ciudad de Cabra.

 

 

 

El Origen.

Aún saboreando lo que supuso este glorioso traslado de la Soledad de Mena desde Santo Domingo hasta la Santa Iglesia Catedral de Málaga en el antequerano trono de la homónima Antequerana. He venido a titular la entrada como el Origen y es que, antequerana que se concibió en Málaga recaló y allí como Soledad se le veneró, venera, se le corona y se le venerará. Volvió a su Origen en Antequerano altar itinerante. Una joya en un joyero, conjunción perfecta, magnífico preludio de una coronación elegante.

La Luz que regresa a la Cumbre.

El Altar del Cielo regresa a su cumbre, en lo más alto de esa atalaya que dije que no era sierra pero que tampoco era monte que no era monte pero que tampoco era cerro. La Luz regresa a la Cumbre, el faro brillará con más luz. No era sierra, no era monte, no era cerro pero si era, es y será atalaya donde la Luz vuelve a brillar, faro de nuestras noches y lucero de nuestros días. La Luz, regresa a la Cumbre.

Lucena se queda en silencio.

Sí, bien podría titularse así tu despedida. Aunque la letra no se compuso para tí puesto que Senderos la compuso para la ida de su Patrona desde Almonte hasta la aldea de su nombre, algo que ocurre cada siete años, esa misma letra, ese mismo estribillo tan melancólico y triste se puede aplicar a tu partida hata casa Serrana, eterna Señora de Aras y, este estribillo, reza así:

¿Por qué te vas Madre mía?

es tu ausencia mi lamento

¡Qué triste es la despedida!

Lucena se queda en silencio

porque te llevas mi vida.

No hay mejor manera de definirlo, los muros de San Mateo se quisieron hacer más pequeños para retenerte y el altar mayor queda vacío y oscuro porque ni toda la grandeza de Jerónimo Hernández ni de Juan Bautista Vázqez “El Viejo” igualan tu luz y tu grandeza. Las calles se abren para tí, luminosas y a la vez tristes y hasta los cantes, por mucha alegría que se derrame en ellos, son nostálgicos. Todo es nostalgia tras tu partida y la Plaza Nueva lo sabe bien soñando ya con otro mes de Mayo y tu puerta que no es puerta, de la Mina, que en su encalada pared refleja tu sombra cuando vuelves de Pastora.

Recuerdos: 50 años por Córdoba Coronada.

Mayo, tuvo que ser por Mayo, allá por 1965. Mayo, tuvo que ser por Mayo, hace un suspiro, sólo un año. 50 años por Córdoba Coronada, la que la ciudad proclama como su Señora primera, la de las colas el Viernes de su nombre, la del besamanos en 5 y en 0, la de súplicas diarias tras una reja, la del camarín de luces, añiles y azules y la del eterno rostrillo, el rostro inclinado y las manos crispadas. La de los ojos de cordobesa, la del capote de paseo, la del azulejo y la buganvilla, la de las piedras de capuchinos, la de Clemencia, Desagravios y Misericordia por los siglos entre Faroles, la de nobles casas y humildes gentes. La cordobesa por excelencia. Recuerdos de tres días de Mayo, 50 años por Córdoba Coronada.