En Cabra hay una niña de ternura en su mirada, una devoción de andar por casa, una vecina del barrio a la que las vecinas le cuentan sus cosas, le lanzan sus plegarias y le agradecen sus favores sentadas en sencillas bancas de madera, mirándola frente a frente en la íntima soledad de una recoleta iglesia, parroquia para un barrio antiguo que dicen fuera sede espiscopal. Y allí, en la antigua parroquia dedicada al bautista, mora el Remedio de su barrio que por Mayo deja su altar y baja a conversar con sus vecinas, de tú a tú, de madre a madre y, siempre por Mayo, en la Iglesia del Bautista, Cabra encuentra para sus males todos sus Remedios.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s