Columnario.

Y el cierre tiene lugar desde San Francisco, ya en junio, el domingo postrero en Priego de Córdoba es… Columnario.

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Iesus Nazarenus, Rex Iudaeorum

Domingos de mayo en Priego pero, entre todos, uno reluce con especial fulgor y es el domingo en el que el Rey del lugar toma las calles de su reino.

Ni Patria, ni Obispo porque la única reverencia que se le rinde es al único Rey, al Rey de la ciudad el cual predicaba que su reino no era de este mundo. Nada distrae de lo verdaderamente importante, esa melena derramada sobre el rostro que gubiara Pablo de Rojas y una cruz de taracea que pesa sobre su hombro mientras es acariciado el suplicio por manos de tierna mansedumbre.

Domingo de Jesús, domingo de mayo. Priego y su Nazareno.

El Corpus en la Subbética

Comarca de raíces y tradiciones arraigadas, únicas, genuinas, con personalidad, algo que está en franca decadencia en muchos lugares.

Magnífico el Corpus por las calles de Priego, la ciudad en sí ya es un deleite para los sentidos. La alfombra de serrín en el ayuntamiento, las calles estrechas de cal y flores de la Villa, la maravillosa fábrica de la Parroquia de la Asunción.

Recoleto y coqueto, colorista y alegre el Corpus en Carcabuey, preciosa custodia que da cobijo al viril, calles alfombradas de color, altares domésticos y capillas abiertas de par en par para recibir al Santísimo. Todo recogido e intimista, digno de ser visto y admirado.

Custodia magnífica que da cobijo al Señor en Cabra, la cordobesa. La calle Mayor, los colores de la Virgen, la banda municipal de Cabra y el magnífico paso de la custodia.

Tres localidades de la Subbética y tres maneras diferentes de celebrar la festividad del Corpus.

 

Humildad y Paciencia.

Sabía quien eras, siempre he sabio quien eres desde la infancia pero no te conocía, sí, no te conocía y en dos noches de cuaresma por fin pude conocerte de cerca, frente a frente y he de decir que desde aquellas dos noches tu semblante se me marcó.

Gracias a la Hermandad de la Paz de Córdoba por esta oportunidad tan precisa y preciosa que me dió de tener tan cerca a su Amantísimo titular, Nuestro Padre Jesús de la Humildad y Paciencia y gracias por dármelo a conocer, yo que sabía quien era pero que no lo conocía. Gracias por la confianza depositada en mí y espero no haberos defraudado.

Un ratito de Rocío.

Y es que, en un ratito de Rocío se pueden experimentar tantas sensaciones diferentes que con palabras siempre es difícil de explicar. Un ratito de Rocío, el sábado de presentación, con las nueve hermandades más antiguas.

Cintas rojas y manos en alto recibiendo a Villamanrique, vivas emocionados en Pilas, la joya de la rocina en la carreta Palmerina, los mulos a la larga con los carros de Moguer, las campanitas de la elegante carreta de Sanlúcar, gentío levantando sus sombreros diciéndole a la Virgen el famoso “ya está aquí Triana”, Carretas blancas adornadas con Triana, Umbrete y Coria, el cajón de Umbrete, carreteros ajados por el paso del tiempo y la dureza del camino, el simpecao de Coria y la grandeza de Huelva. Todo esto, en un ratito de Rocío, vean y disfruten.

Lunes de Pentecostés

El Rocío es mentira, allí se va a lo que se va.

El Rocío es vino y juerga.

El Rocío es comer y bailar.

El Rocío es señoritos a caballo.

El Rocío es sólo fanfarronear.

El Rocío, El Rocío vale más que todos vosotros, sólo su nombre vale más que toda vuestra palabrería. El Rocío es tan grande que hasta vosotros tenéis cabida.

No habéis conocido el escalofrío de la mirada de la Virgen ni lo conoceréis porque vuestro corazón es de puro hielo y del más malo de los venenos, vosotros mismos os envenenáis con vuestra sangre.

El Rocío es un silencio que recorre la marisma cuando el Simpecao de Almonte asoma por la explanada. El Rocío es la tensión de unos hombres apiñados en una reja. El Rocío es ver como la noche no puede ante su luz. El Rocío es el dulce sonido de la gaita llamando al alba. El Rocío son más de 100 salves emocionadas. El Rocío es la salve de las camaristas. El Rocío es el primer rayo de sol besando el nácar de su cara. El Rocío son las lágrimas derramadas en cada instante fugaz de su paso. El Rocío es el niño que va en volandas hasta posarse en su paso. El Rocío es un barquito velero sobre un océano de Fe. El Rocío es Almonte. Almonte es El Rocío. El Rocío es los hombros de los almonteños. El Rocío es una oración hecha sevillana lenta y “sentía”. El Rocío es sentir el cansancio esperando su entrada en la ermita. El Rocío es una ermita llena de arena. El Rocío es un altar vacío y un santuario de par en par abierto. El Rocío es la vela que se quema en oración. El Rocío es una mirada baja. El Rocío son cinco letras que sin saber ni cómo ni porqué te enamoran para toda la vida.

El Rocío sólo eres Tú, ROCÍO…