Bajo un manto de Soledad

Yo, disculpen esta entrada tan ególatra, cada vez que clavo mis ojos en sus manos, en su boca y en su triste mirada nunca puedo dejar de estremecerme. Sí, dolorosas hay muchas, bellísimas, místicas, con unción sagrada, con peso devocional pero vos, Soledad, no sois de este Mundo. Sois la Virgen más humana y más divina a la vez que mis ojos puedan contemplar, siempre que poso mi mirada ante vos un escalofrío recorre mi espina dorsal pero el tenerla a vos tan cerca, abajo, pisando suelo terrenal, que no cielo devocional, ese escalofrío se intensifica por setenta veces siete.

Soledad, bajo un manto de Soledad, siempre rodeada de tanta gente pero tan sola, en el fondo de tu corazón tras esas manos entrelazadas siempre tan sola, siempre, bajo un manto de Soledad.

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