Campanas de Junio

Una mañana de domingo, con campanas de junio llamando a hincar la rodilla en tierra ante su Sagrada Majestad. Campanas de junio llamando vestidos blancos, a marineros y almirantes para custodiar el paso del Rey Celestial. Campanas de junio repicando a júbilo cuando por la puerta de la Asunción asoma la hermosa custodia sacramental. Aromas de incienso ante cada altar. Alabado sea Jesús Sacramentado, sea por siempre bendito y alabado una y otra vez como un rosario desgranado. Campanas de junio para que las espigas se vuelvan morenas y las vides derramen su sangre bendita en forma de racimo. Campanas de junio para que vengan cielos azules. Campanas de junio por San Juan de Dios. Campanas de junio subiendo la calle Mayor. El Corpus, en Cabra, al son de campanas de junio.

 

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Bajo un manto de Soledad

Yo, disculpen esta entrada tan ególatra, cada vez que clavo mis ojos en sus manos, en su boca y en su triste mirada nunca puedo dejar de estremecerme. Sí, dolorosas hay muchas, bellísimas, místicas, con unción sagrada, con peso devocional pero vos, Soledad, no sois de este Mundo. Sois la Virgen más humana y más divina a la vez que mis ojos puedan contemplar, siempre que poso mi mirada ante vos un escalofrío recorre mi espina dorsal pero el tenerla a vos tan cerca, abajo, pisando suelo terrenal, que no cielo devocional, ese escalofrío se intensifica por setenta veces siete.

Soledad, bajo un manto de Soledad, siempre rodeada de tanta gente pero tan sola, en el fondo de tu corazón tras esas manos entrelazadas siempre tan sola, siempre, bajo un manto de Soledad.

Oración de Piedad

En el altozano donde se yergue la Parroquia de la Asunción y Ángeles, allá en la Villa de Cabra, un hombre con los brazos abiertos en un signo de entrega máxima ora al Padre y nos invita a orar con Él y a no dormirnos ante las adversidades y por el Cerro, por la parroquia de San Juan Bautista, una piadosa Madre derrama sus lágrimas tocada con velo negro ante la muerte del Amor de los Amores. Así es el drama vivo de la pasión de Cristo, la entrega del sacrificio máximo por redimir nuestras culpas.

Coronación

“Y tejiendo una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y una caña en su mano derecha; y arrodillándose delante de El, le hacían burla, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos!”

Mateo 27.29

Una joya, en la barriada. Una noche de invierno, fría, lluviosa, triste; hacía falta luz y la luz lo impregnó todo en el rostro y en el cuerpo del Dios coronado, coronado de espinas al que llaman Rey, al que es Rey. Fue una noche de invierno, fría, lluviosa, triste y la luz vino de su mano, allá en la Barriada donde cada año por Septiembre es recibida y por Octubre es despedida la Madre de los egabrenses.

A Mateo Olaya, buen amigo y compañero de luces y sombras.

 

La Soledad

¿Unimos Carnaval y Semana Santa? siempre en guerra pero a la vez amándose eternamente, estas son las cosas de Andalucía.

Decía una letra: “La Soledad es testigo de mis castigos y gloria” “La Soledad me hace libre, La Soledad no me engaña, cuando el mundo se va Soledad es la última que me acompaña”. Tanta Soledad, en la vida, en el amor, en la pena… Ella eso lo supo bien, Ella es esa Soledad la que siempre te acompaña, la testigo de nuestras venturas y desventuras. Ella supo bien lo que era el desamparo más infinito y Ella se convierte en esa Soledad.

Sábado, casi cuatro de la tarde, Ella a estas horas regresa a su parroquia cada Sábado Gloria, rodeada de tanta gente, de flores, de vivas pero, en verdad… siempre Sola. “Cuando el mundo se va Soledad es la última que me acompaña”.

Sábado Santo 01

Sierra Inmaculada. Agua para la tierra.

El 8 de diciembre, con familia y fe, Cabra rogó agua para los campos de la subbética con María Inmaculada de la Sierra por los alrededores de su casita blanca en lo alto del Picacho, una de las dos cumbres sagradas de Córdoba, y Ella, siempre solícita recibió las plegarias de sus hijos. Ansiando el agua soñada, la Inmaculada María de la Sierra bendijo en su azul profundo los campos de la Subbética.