La Subida

Fue un segundo domingo de octubre, el primero tras el cuatro y, casualidades del calendario, fue día 8 ¿os suena? 4, 8 y de nuevo, 8.

En la subida de la Virgen de la Sierra todo está envuelto en ese halo de despedida, de melancolia, de vacío incluso de cierto desconcierto. El sol sale con un dorado cobrizo, tímido, cuasi melancólico para besarle la cara y tras la dureza del camino, los cordeles y los caballos todo es silencio, silencio y quietud, un silencio cuasi misterioso, un silencio triste. Cuando uno se queda en medio de la cuesta de las promesas y emprende la vuelta hasta Cabra nota ese silencio melancólico, una brisa fresca que acaricia el sudor y el sol se apresta en bañar la cumbre allá, en lontananza, la casita blanca es la única que refulge con alegría y el pueblo es cuasi una ciudad sin vida porque la Madre marchó, esto, es lo que tienen las despedidas importantes en dos pueblos de la subbética, uno por junio y otro por octubre. El tiempo se para, las calles parecen dejar de respirar y el sol baña triste su calor y su color tras las andas de las dos patronas, una por junio y otra por octubre. El que no vive en Cabra o no vive en Lucena no sabe de lo que estoy hablando, los que tenemos la suerte de vivir en estas dos ciudades lo sabemos muy bien por junio y por octubre.

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8 de la Sierra

8 de la Sierra, 8 de Cabra, 8 de la bandera, 8 de la Natividad, 8 de septiembre.

Templete de plata, ráfaga y media luna, terno de coronación, los nardos, las coplas, el centro filarmónico, la salve, los vivas, el pueblo y sus promesas, el revoleo, el cobijo bajo ella y los besos a la bandera, los fuegos desde la Asunción, los pétalos, la calle mayor arriba, el día resuelto en noche grande. 8 de Cabra, 8 de la bandera, 8 de la Natividad, 8 de septiembre, 8 de la Sierra…

Votos y Promesas a la Divina Serrana.

CIV años, se dice pronto, romería auténtica con una medida justa. Las misas, la bandera, la salida de la Virgen, la mesa de mandas, las velas, los votos y las promesas.

Cabra se rinde a sus plantas y ya se presiente su venida cuando a las cuatro de la tarde de un cuatro de septiembre esos votos y esas promesas se conviertan en un río interminable entre polvaredas de devoción que desembocará en una ciudad que la espera, como ayer, como hoy y como lo hará siempre.

Esencia pura, autenticidad pura… Romería de votos y promesas a María Santísima de la Sierra.

La Entrada Triunfal… Miscelánea de una Conquista (II).

Tal día como hoy, 21 de Junio, Córdoba claudicó, la Plaza fuerte fue tomada y Ella inició su Entrada Triunfal que desde entonces fue un antes y un después en la historia mariana cordobesa.

Eran días de Junio… Miscelánea de una Conquista (I).

Recuerdo que por aquellos días yo titulé una galería de la siguiente manera: “No era un 4 a las 4 sino un 13 a las 6”, lo recuerdo perfectamente. Recuerdo la atípica bajada en Antonino día de Junio, el día no quiso ser sofocante, quiso ser fresco, excesivamente fresco diría. La Virgen fue arropada pero no en ese bullicio del 4 a las 4, las luces dibujaban un paisaje diferente, fue enorme y el bullicio llegó, llegó bien y sin medida antes de llegar al paso a nivel, sí, lo recuerdo bien.

Eran días de Junio, Ella nunca había dejado su pueblo, hubo opiniones para todos los gustos, la mía incluso hoy día sigue siendo contradictoria, pero Ella marchó a pueblos donde se le aclama de manera especial y empezó a conquistar plazas fuertes y dejando impregnado el aire con su nombre y su figura de forma tangible. Yo la acompañé menos de lo que me hubiera gustado pero lo suficiente para palpar ese sentimiento de conquista que iba dejando la Virgen a su paso, una conquista pacífica, sólo de amor y oraciones, de vivas y revoleos de bandera… Luque, Zuheros, Doña Mencía, Nueva Carteya, Espejo… fueron las primeras plazas en claudicar, no se podía llegar a Córdoba sin antes rendir plazas que se postraran a su majestad.

He aquí la primera galería, en el aniversario de la conquista, de lo que supusieron estos días de Junio en la devoción a Santa María en su advocación Divina de la Sierra, Patrona de mi vecina, querida y respetada ciudad de Cabra.