Una Triste Mirada

Ocurre en Priego de Córdoba, ocurre en los domingos de mayo aunque a veces el calendario se estire para llegar a junio. Dos sayones, grotescos y crueles, laceran una inclinada espalda divina desde un compás franciscano, una inclinada espalda, unas rodillas casi vencidas y una triste mirada de dolor contenido y resignación, infinita y honda tristeza donde mirarse cuando la pena, el dolor, la melancolía y los sufrimientos arrecian. Ocurre en Priego de Córdoba, ocurre en los domingos de mayo aunque a veces el calendario se estire para llegar a junio…

Fotografías: Gitanito y MC.

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Iesus Nazarenus, Rex Iudaeorum

Domingos de mayo en Priego pero, entre todos, uno reluce con especial fulgor y es el domingo en el que el Rey del lugar toma las calles de su reino.

Ni Patria, ni Obispo porque la única reverencia que se le rinde es al único Rey, al Rey de la ciudad el cual predicaba que su reino no era de este mundo. Nada distrae de lo verdaderamente importante, esa melena derramada sobre el rostro que gubiara Pablo de Rojas y una cruz de taracea que pesa sobre su hombro mientras es acariciado el suplicio por manos de tierna mansedumbre.

Domingo de Jesús, domingo de mayo. Priego y su Nazareno.

Rey de Priego.

Hacía ya tres años que no volvia por tus feudos, Rey de Priego. Hacía tres años que no enfocaba tu figura, Rey de Priego. Hacía tres años que tu mirada de mansedumbre no calaba en mí, Rey de Priego. Hacía tres años en los que tu humana figura, porque Cristo más humano no lo hay, no recorría un escalofrío en mí, Rey de Priego. Humanidad extrema en Divinidad suprema, Rey de Priego. Gracias por dejarme volver aunque haya sido con tres capítulos de retraso, Rey de Priego.

 

Domingo Columnario en Priego.

Los Domingos de Mayo tan especiales para Priego de Córdoba, tan grandes para sus gentes en los cuales las grandes devociones pasionistas de la ciudad vuelven a tomar las calles en una anual salida posterior a Semana Santa que son todo un acontecimiento festivo de primer orden en la ciudad subbética.

Nunca había tenido la suerte de ver este portento de la imaginería barroca andaluza en la calle, nunca, y este año llegó el momento. Conocía al Rey de la ciudad pero no conocía al Señor de la mirada perdida y el dolor incontenible. Magnífica y sobrecogedora imagen, sin autor conocido pero atribuído a los grandes genios del barroco andaluz, no se sabe si de escuela granadina o sevillana aunque siempre he oído la atribución a Alonso de Mena tampoco resulta tan clara la misma. Da igual, fuera quien fuese su autor, lo que salta a la vista es la magnífica obra que en nuestra Subbética podemos disfrutar cada Jueves Santo y cada penúltimo domingo de Mayo y durante todo el año en su no menos magnífica capilla del precioso joyero que es San Francisco y que alberga el sentimiento columnario en sus paredes y al mismísimo soberano de la ciudad, el Nazareno ¿le falta algún motivo para acercarse por San Francisco, en Priego de Córdoba?