No sé qué tendrá Huelva…

Ya lo dice la letra, Yo no sé qué tendrá Huelva cuando entra en El Rocío.

Y es verdad, yo no sé qué tendrá Huelva cuando entra en El Rocío un viernes cuando ya la noche ha caído sobre la aldea y las primeras presentaciones, las de las filiales más jóvenes, ya han concluído.

En la aldea se respira cierto nerviosismo, las calles se van llenando de peregrinos de otras hermandades y sin hermandad ni medalla que esperan este momento como algo mágico y, la verdad, mágico es.

El Barrio de las Gallinas tiembla de emoción, las voces de los Mellizos de San Juan rasgan el aire y las emociones afloran, las lágrimas cubren rostros cansados de andar, este año no venían cubiertos de polvo por mor de la intensa lluvia pero esa cadena de gente que anda a la par de su carroza, porque así se le llama en Huelva a la carreta del Simpecado, hace tambalear el alma hasta de los más insensibles.

La Aldea se torna oscura, aún mantiene la magia de pocas luces eléctricas iluminando sus calles, recordando estampas de otros tiempos, sólo rota esa magia por tantas y tantas pantallas del demonio, y Huelva, que yo no sé que tiene, lo inunda todo. Auténtica lección de Fe Rociera, el Viernes del Rocío, Huelva, pisa fuerte en las arenas del Rocío, auténtico testimonio de rocierismo al grito de Huelva, Huelva.

 

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