Bajo un manto de Soledad

Yo, disculpen esta entrada tan ególatra, cada vez que clavo mis ojos en sus manos, en su boca y en su triste mirada nunca puedo dejar de estremecerme. Sí, dolorosas hay muchas, bellísimas, místicas, con unción sagrada, con peso devocional pero vos, Soledad, no sois de este Mundo. Sois la Virgen más humana y más divina a la vez que mis ojos puedan contemplar, siempre que poso mi mirada ante vos un escalofrío recorre mi espina dorsal pero el tenerla a vos tan cerca, abajo, pisando suelo terrenal, que no cielo devocional, ese escalofrío se intensifica por setenta veces siete.

Soledad, bajo un manto de Soledad, siempre rodeada de tanta gente pero tan sola, en el fondo de tu corazón tras esas manos entrelazadas siempre tan sola, siempre, bajo un manto de Soledad.

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Saudade.

Porque cuando llega el Sábado por la mañana todo es Soledad en el corazón y saudade en el alma. Saudade por lo que se fue y ya no volverá más que con un nuevo amanecer de Domingo de Palmas.

Saudade, anhelo, todo queda atrás pero vuelve a empezar.

En Cabra, el Sábado Santo tiene aires de antiguo “Sábado Gloria”. En Ella todo es quebranto pero anuncia la Vida.

Así es la Soledad y, por la tarde, la primera terna de 6 toros 6 servirán para anunciar la Gloriosa Resurrección.

Saudade…

Miscelánea de Pasión (II). Lucena.

Fue una Semana Santa intensa; diferente ,ya dije, pero intensa. En mis 22 años cumplidos viviendo en Lucena todavía había días de su Semana Santa que se me escapaban, entre ellos: Domingo de Ramos y Martes Santo. Este año, por circunstancias, pude vivirlos. Para mí, como ya dije, fue extraño variar mis costumbres pero por otra parte la situación me hacía especial ilusión y, he de decir, que no me defraudó.

Tres cofradías el Domingo de Ramos y un momento, para mí, el más especial que fue cuando el Señor de la Bondad y yo nos encontramos en la calle, nos debíamos un Domingo de Ramos; Él y yo somos iguales de viejos habitando la ciudad y para mí es especial.

El Martes Santo fue una jornada hermosa e intensa con las tres cofradías que pisan los adoquines de la ciudad ¡Cuán maravillosa imaginería nos viene desde la Parroquia del Carmen¡ Lucena, por Dios ¿sabes lo que viene desde allí? tres maravillosas obras. Humillado en su Mayor Dolor por la cuesta del Castillo y siguiendo tal martirio la dolorosa de Blas Molner, la de la Orden Tercera, Dolores Servitas. Amor y Paz y entre medio Crucifixión donde una barrena perfora la cruz.

Jueves de madrugada con ronco tambor, toque de oración y blancos enlutados ¡Qué sencillez tan perfecta¡ y Cristo repartiendo sus últimas gotas de Salud con infinita Misericordia.

Sábado, señorío en Santiago, enlutada Soledad… preludios de Gloria ya de Madrugada.

Domingo ¿todo acaba? No, todo empieza y cobra sentido. Triunfante Resurrección en los claros ojos de la Reina de los Ángeles.

Atrás quedó el Viernes, el Viernes con mayúsculas, cuando Lucena es más Lucena pero permítanme que el Viernes de Lucena tenga un capítulo a parte…

Miscelánea de Pasión según Lucena…