Bienaventurados los humildes

…Porque de ellos es el reino de Dios. Y así Cristo, Humilde, espera martirio de Cruz cuando no mucho tiempo antes de esperar recibir muerte y muerte de cruz, en una muestra de humildad y sencillez extrema se ciñió una toalla en su cintura para lavar los pies a sus discípulos y así se nos muestra en la calle del Agua, de ese agua cristalina y pura que llena su jofaina, hasta la huerta del Carmen donde pensativo queda presto a reicibir su martirio.

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