Remedios.

En Cabra hay una niña de ternura en su mirada, una devoción de andar por casa, una vecina del barrio a la que las vecinas le cuentan sus cosas, le lanzan sus plegarias y le agradecen sus favores sentadas en sencillas bancas de madera, mirándola frente a frente en la íntima soledad de una recoleta iglesia, parroquia para un barrio antiguo que dicen fuera sede espiscopal. Y allí, en la antigua parroquia dedicada al bautista, mora el Remedio de su barrio que por Mayo deja su altar y baja a conversar con sus vecinas, de tú a tú, de madre a madre y, siempre por Mayo, en la Iglesia del Bautista, Cabra encuentra para sus males todos sus Remedios.

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Remedios del Cerro.

Que un fragmento de las palabras que Ismael Ruiz, su exaltador, declamó en el atril de San Juan Bautista del Cerro en Cabra en la Exaltación de este presente 2016 sirvan como antesala a esta pequeña galeria de tan encantadora Soberana.

…”Remedios del Cerro navegante

en el surco de tu pecho

entre joyas y encajes,

entre la mosca y el cetro,

la Cruz y la peana,

el peto de antigua plata

el rostrillo y el cestito

y los zapatos del niño,

que no hay cosa más sana

que esa sonrisa que tiene,

esa sonrisa que atrapa.

Y esta es tu casa por derecho

y tu barrio y tu historia,

Tú que eres Madre de los hombres

y guardiana de la memoria.

Siglos de sin igual devoción,

milagros y rezos callados,

casas y campos donados

y todo un barrio ensimismado

al calor de tu protección

de tu vientre Inmaculado”…