Iesus Nazarenus, Rex Iudaeorum

Domingos de mayo en Priego pero, entre todos, uno reluce con especial fulgor y es el domingo en el que el Rey del lugar toma las calles de su reino.

Ni Patria, ni Obispo porque la única reverencia que se le rinde es al único Rey, al Rey de la ciudad el cual predicaba que su reino no era de este mundo. Nada distrae de lo verdaderamente importante, esa melena derramada sobre el rostro que gubiara Pablo de Rojas y una cruz de taracea que pesa sobre su hombro mientras es acariciado el suplicio por manos de tierna mansedumbre.

Domingo de Jesús, domingo de mayo. Priego y su Nazareno.

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Rey de Priego.

Hacía ya tres años que no volvia por tus feudos, Rey de Priego. Hacía tres años que no enfocaba tu figura, Rey de Priego. Hacía tres años que tu mirada de mansedumbre no calaba en mí, Rey de Priego. Hacía tres años en los que tu humana figura, porque Cristo más humano no lo hay, no recorría un escalofrío en mí, Rey de Priego. Humanidad extrema en Divinidad suprema, Rey de Priego. Gracias por dejarme volver aunque haya sido con tres capítulos de retraso, Rey de Priego.