El Domingo del Señor

Todo llevaba a la Capilla, al Llanete de las pasiones y las devociones, de nada importaba que lloviera, todo el itinerario culminaba en el Llanete de la Capillita. Un recorrido de Ángeles, de Amor, de Consuelo Divino, de Soledad allá por Santiago para maniatado y Preso, por la calle Navas subir la calle Curados y culminar allí, ante el Viejo de las Espigas, ante el Señor, ante Jesús, ante el divino Nazareno. Sí, todo el recorrido del quinto Domingo de Cuaresma era un recorrido para llegar a Ti, besar tu pie, mirarte, rezarte, implorarte perdón y sentir tu primera bendición.

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De la Caridad a las Caídas.

Un hombre, despreciado por Herodes, calla en un ejercicio de la más absoluta humildad y caridad mientras por Santiago, agobiado y agotado por el peso del leño sacro cae por tres veces a los sones del Miserere.