Día de Flores, Sábado de ofrenda.

A las seis y media, con la calor sofocante, empezaban a llegar las primeras cestas, canastitos y ramos al Paseo de Rojas, el antaño Jardín de Lucena, para en un inmenso río perfumado con la flor en el que se convirtió la Calle del Peso llegar hasta esa desembocadura de la Plaza Nueva donde espera el faro siempre encendido del Altar del Cielo.

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