Sierra Inmaculada. Agua para la tierra.

El 8 de diciembre, con familia y fe, Cabra rogó agua para los campos de la subbética con María Inmaculada de la Sierra por los alrededores de su casita blanca en lo alto del Picacho, una de las dos cumbres sagradas de Córdoba, y Ella, siempre solícita recibió las plegarias de sus hijos. Ansiando el agua soñada, la Inmaculada María de la Sierra bendijo en su azul profundo los campos de la Subbética.

Anuncios

8 de la Sierra

8 de la Sierra, 8 de Cabra, 8 de la bandera, 8 de la Natividad, 8 de septiembre.

Templete de plata, ráfaga y media luna, terno de coronación, los nardos, las coplas, el centro filarmónico, la salve, los vivas, el pueblo y sus promesas, el revoleo, el cobijo bajo ella y los besos a la bandera, los fuegos desde la Asunción, los pétalos, la calle mayor arriba, el día resuelto en noche grande. 8 de Cabra, 8 de la bandera, 8 de la Natividad, 8 de septiembre, 8 de la Sierra…

4 de septiembre

La tradición marca el día par a la hora par, del día par a la fiesta grande se suceden dos números pares más. Todo es en cuatro y en ocho y la distancia es otro cuatro, dos veces par.

El cuatro del mes de la Natividad de María, a las cuatro del sol más alto. El calor la arropa, en el ambiente y en su gente. El paisaje, puro, verde y amarillo, de la sierra al olivar. El camino, el camino duro de polvo y pendiente. La nube, se alza como ofrenda de amor y envuelve sus andas. Los cordeles con los cuatro colores, verde, amarillo, rojo y blanco, todo es cuatro, todo es par. La Señora, de color moreno y azul de cielo en sus ojos nos muestra al único Rey, al único ante el que hay que hincar la rodilla. La viñuela es la oración del jinete, en los colchones el agua calma las gargantas secas por las promesas, en la blancura, todo es salve de padre e hijo, oración cantada templada por una sonanta en la voz de dos hermanos y mujeres de Ella. En Góngora, se añora una voz. En los cordeles, los que precisan salud desde la lejanía le lanzan su beso y su plegaria y la bandera ya revolea y la barriada es una fiesta y las flores, las flores son de Ella. El cambio, los nardos nuevos, la misa y Cabra espera en los arcos de la calle Baena y allí se proclamará de nuevo alcaldesa y sonarán los himnos como tributo a su realeza y las coplas se desgranarán San Martín abajo y la Plaza Vieja y la Mayor de las calles que hasta la Asunción llevan y de nuevo una salve y un templete de plata espera, de nuevo pasarán cuatro días, cuatro días de espera y el ocho, que es dos veces cuatro, por la puerta de la Iglesia se dibujará tu realeza.

Cabra vuelve a ser Cabra y ya despierta de un año de larga espera.

 

Votos y Promesas a la Divina Serrana.

CIV años, se dice pronto, romería auténtica con una medida justa. Las misas, la bandera, la salida de la Virgen, la mesa de mandas, las velas, los votos y las promesas.

Cabra se rinde a sus plantas y ya se presiente su venida cuando a las cuatro de la tarde de un cuatro de septiembre esos votos y esas promesas se conviertan en un río interminable entre polvaredas de devoción que desembocará en una ciudad que la espera, como ayer, como hoy y como lo hará siempre.

Esencia pura, autenticidad pura… Romería de votos y promesas a María Santísima de la Sierra.

La Entrada Triunfal… Miscelánea de una Conquista (II).

Tal día como hoy, 21 de Junio, Córdoba claudicó, la Plaza fuerte fue tomada y Ella inició su Entrada Triunfal que desde entonces fue un antes y un después en la historia mariana cordobesa.

Eran días de Junio… Miscelánea de una Conquista (I).

Recuerdo que por aquellos días yo titulé una galería de la siguiente manera: “No era un 4 a las 4 sino un 13 a las 6”, lo recuerdo perfectamente. Recuerdo la atípica bajada en Antonino día de Junio, el día no quiso ser sofocante, quiso ser fresco, excesivamente fresco diría. La Virgen fue arropada pero no en ese bullicio del 4 a las 4, las luces dibujaban un paisaje diferente, fue enorme y el bullicio llegó, llegó bien y sin medida antes de llegar al paso a nivel, sí, lo recuerdo bien.

Eran días de Junio, Ella nunca había dejado su pueblo, hubo opiniones para todos los gustos, la mía incluso hoy día sigue siendo contradictoria, pero Ella marchó a pueblos donde se le aclama de manera especial y empezó a conquistar plazas fuertes y dejando impregnado el aire con su nombre y su figura de forma tangible. Yo la acompañé menos de lo que me hubiera gustado pero lo suficiente para palpar ese sentimiento de conquista que iba dejando la Virgen a su paso, una conquista pacífica, sólo de amor y oraciones, de vivas y revoleos de bandera… Luque, Zuheros, Doña Mencía, Nueva Carteya, Espejo… fueron las primeras plazas en claudicar, no se podía llegar a Córdoba sin antes rendir plazas que se postraran a su majestad.

He aquí la primera galería, en el aniversario de la conquista, de lo que supusieron estos días de Junio en la devoción a Santa María en su advocación Divina de la Sierra, Patrona de mi vecina, querida y respetada ciudad de Cabra.