Corona Carmelita

Lo bueno, si es breve, dos veces bueno.

Y no es que fuera breve, el año fue intenso pero el motivo central, el día grande, el culmen del sueño fue precisamente como reza el dicho.

¿12 horas de procesión? ¿la máxima pompa y boato? Fue todo medido, justo en el tiempo, elegante, con buen gusto, una corona que no hizo falta volver a fundir en oro nuevo. Hubo estrenos, claro, de un buen gusto exquisito y una obra social que fue la corona más valiosa con la que se coronó la Carmelita Ruteña.

Tuve la suerte de poner imágenes, junto a mi compañero y amigo Joaquín Ferrer, a este justo, medido y elegante acto de Coronación Canónica y he de reconocer que hasta la fecha ha sido uno de los actos en torno a nuestras hermandades y cofradías que más me ha llenado junto a lo vivido en torno a Jesús Nazareno en Priego de Córdoba. Las cosas justas y medidas, no excesivamente adornadas ni artificales son las que encierran dentro de sí toda la esencia. Reitero el sentirme profundamente afortunado de haber formado parte y contar parte de la historia de dos ciudades subbéticas con sobrada historia… cada día amo más esta comarca en la que tengo la suerte de habitar.

Una corona carmelita a la que es Reina Marinera… ENTRE OLIVARES.

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Marinera entre Olivares

Un 15 de agosto, Asunción de María, pero en Rute asciende al Monte Carmelo con un santo escapulario, una capa de oraciones, un tierno niño y una corona de amor.

Una Marinera que navega entre Olivares para ascender entre salves, himnos y vítores al Carmelo ruteño de la calle Toledo. Dos semanas atrás, corona de amor, un quince de agosto se cierra el ciclo otro año más pero este, con más intensidad y fuerza si cabe, y la Carmelita ya sueña con otro último domingo de julio y con otro quince de agosto cuando vuelva a ser Capitana de un navío que navega entre olivares en una singladura de fe.

Un 15 de agosto resuelto en Carmen

De Santa Catalina al Llano, del Llano al Paseo y del Paseo a la Calle Toledo. Los fuegos, los escapularios, una coronación… en lontananza y cada vez más cercana, marrón carmelitano, blusas blancas, cíngulos bicolor, mantillas blancas, las velas, las miradas, el reportero intrépido, la carmelitana saliente, la carmelitana actual y su corte de honor, los nardos de la Virgen, su capa blanca, un bamboleo marinero entre olivos, la banda municipal, la corporación, dos barrios, uno más y otro menos pero aún así, su Patrona.

Un 15 de agosto resuelto en Carmen, marinera entre olivares, Rute.