Una Triste Mirada

Ocurre en Priego de Córdoba, ocurre en los domingos de mayo aunque a veces el calendario se estire para llegar a junio. Dos sayones, grotescos y crueles, laceran una inclinada espalda divina desde un compás franciscano, una inclinada espalda, unas rodillas casi vencidas y una triste mirada de dolor contenido y resignación, infinita y honda tristeza donde mirarse cuando la pena, el dolor, la melancolía y los sufrimientos arrecian. Ocurre en Priego de Córdoba, ocurre en los domingos de mayo aunque a veces el calendario se estire para llegar a junio…

Fotografías: Gitanito y MC.

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Jueves que reluce más que el sol

En Priego es primavera, finales de un mes de mayo atípico, llegó un calor casi efímero, un cielo azul, el sol que brilló, las blancas calles estrechas de cal, rincón inconfundible para el amor, para entrelazar las manos, para robar un beso, el color se desparramó por las fachadas inmaculadas, en los patios preñados de luz, gitanillas, siempre gitanillas y geranios, todo se vistió de nuevo, de fiesta, la custodia argéntea a hombros de sus costaleros recorrió las angostas calles y llegó al paseíllo, una cruz de plata antigua presidiendo un altar jubilar, Jesús siempre presente, el Rey de toda la ciudad y este año aún con más brío, con más fuerza, 425 años. El cardenal rezó las preces oportunas, bailaron los soleanos seises y con triunfales sones regresó por angostas calles la custodia esta vez a San Francisco donde Jesús presidiendo su retablo de mayo esperaba la llegada de su cuerpo vivo. Fue una hermosa mañana de mayo, una hermosa mañana de un jueves que brilló más que el propio sol, en la ciudad más hermosa de la subbética cordobesa, Priego de Córdoba.

A Marta Siles y Nicolás Jiménez.

Cristo de los Parrillas.

Un vía crucis para ganar el jubileo en San Francisco ante la imagen de Jesús Nazareno, el Nazarano más humano y divino de toda la provincia de Córdoba, 425 años de hermandad y para ganar en piadoso vía crucis este jubileo una joya que día a día recibe a los fieles en la Parroquia de la Asunción, el popularmente llamado Cristo de los Parrillas. Un recorrido digno de enmarcar en una ciudad que cautiva y enamora; una a una se fueron desgranando las catorce estaciones del vía crucis por las calles de la villa, el adarve, el paseo de Colombia hasta entrar por la santa puerta de San Francisco y llegar hasta las plantas del Rey de Priego.