Un Martes de Camino.

Aciago camino, pensarán algunos; los rocieros estos están locos, dirán otros… Pero la verdad, por ver a la Virgen no importa el frío ni el calor, la lluvia torrencial, los caminos embarrados que obligan a tomar carreteras frías y carentes de calor pero, por Ella, todo se puede. Los que aún crean que el Rocío es sólo cante y baile la gente de bien que caminan hacia Ella le están demostrando que no todo es literatura barata y falsos mitos.

Un Martes de Camino de hace un año tuve la inmensa suerte de compartir con las Hermandades de Lucena y de Cabra, que tanto admiro y quiero, un pequeño tramo de camino no falto de sentimientos intensos y emoción a flor de piel. Desde el Vado de Quema hasta Villamanrique de la Condesa, aquella tarde y noche quedan para siempre en mi recuerdo, fue un año en el que no pude ir a la Aldea a ver a la Paloma posarse en cada simpecado pero lo vivido aquel día fue tan mágico que se hizo más llevadera la ausencia del Lunes de Pentecostés.

Para la gente de Lucena y de Cabra con los que tanto me une y que me hicieron sentir algo tan grande que sólo se puede explicar con las vivencias, este año no ha podido ser pero un nuevo camino, ya, está esperando.

(Martes de Camino, Camino 2015).

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