La Virgen de Pentecostés.

¡Viva la Blanca Paloma! se oye una y otra vez, una y otra vez esa mágica madrugada de Lunes que atrás dejó un Domingo en el que reunidos los apóstoles junto a la Madre del que llamaban Cristo recibieron la venida del Espíritu Santo y el mismo Maestro les encomendó llevar su palabra a todos los pueblos conocidos, todos ellos empezaron a hablar en distintas lenguas para que esta misión se pudiera cumplir.

¡Viva la Blanca Paloma! se oye una y otra vez, una y otra vez esa mágica madrugada de Lunes que atrás dejó un Domingo, de Pentecostés, ¡Viva la Blanca Paloma! una y otra vez, una y otra vez con la misma intensidad que las 117 salves ¡Viva la Blanca Paloma! una y otra vez, una y otra vez porque Ella, Rocío, que desparrama su nombre en la amanecida de un Lunes como el maná que cae del Cielo es la Virgen del Espíritu Santo, la Virgen de Pentecostés ¡Viva la Blanca Paloma! una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez y no cesa el grito de júbilo ¡Viva la Virgen de Pentecostés! la que es portadora del mensaje de salvación de un Dios único y trino.

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No sé qué tendrá Huelva…

Ya lo dice la letra, Yo no sé qué tendrá Huelva cuando entra en El Rocío.

Y es verdad, yo no sé qué tendrá Huelva cuando entra en El Rocío un viernes cuando ya la noche ha caído sobre la aldea y las primeras presentaciones, las de las filiales más jóvenes, ya han concluído.

En la aldea se respira cierto nerviosismo, las calles se van llenando de peregrinos de otras hermandades y sin hermandad ni medalla que esperan este momento como algo mágico y, la verdad, mágico es.

El Barrio de las Gallinas tiembla de emoción, las voces de los Mellizos de San Juan rasgan el aire y las emociones afloran, las lágrimas cubren rostros cansados de andar, este año no venían cubiertos de polvo por mor de la intensa lluvia pero esa cadena de gente que anda a la par de su carroza, porque así se le llama en Huelva a la carreta del Simpecado, hace tambalear el alma hasta de los más insensibles.

La Aldea se torna oscura, aún mantiene la magia de pocas luces eléctricas iluminando sus calles, recordando estampas de otros tiempos, sólo rota esa magia por tantas y tantas pantallas del demonio, y Huelva, que yo no sé que tiene, lo inunda todo. Auténtica lección de Fe Rociera, el Viernes del Rocío, Huelva, pisa fuerte en las arenas del Rocío, auténtico testimonio de rocierismo al grito de Huelva, Huelva.

 

La Madre y Maestra se echó al Camino.

Muchos me tacharán de loco o trasnochado por este título pero ¿acaso falto a la verdad? con sus defectos y sus enormes virtudes, que se han ido trabajando año a año con esfuerzo, tesón y dedicación, la Madre y Maestra de las hermandades filiales cordobesas se echó al camino. La que allá por 1972 abriera las puertas de Córdoba en el Rocío y que, tras ella, volvería tras años de historia olvidada, allá por 1979, la filial capitalina de la cual, Lucena, es Madrina.

Sí, la Madre y Maestra se echó de nuevo a caminar llenando de alegría una mañana gris y fría que fue tornando a un tímido sol que calentó los sombreros de ala ancha, las chaquetillas, las flores como tocado y los trajes de flamenca.

La Madre y Maestra de nuevo echó a caminar no sin antes pedir protección a la que llevan a gala por los senderos de arena, los ríos, los pueblos y la propia Aldea, María Santísima de Araceli. Porque los rocieros de Lucena quieren a la Madre de Dios de tal manera que en la Marisma la llaman Rocío y el resto del año, Araceli. Dos Madres tienen los rocieros de Lucena que siempre se torna en una porque de Rocío y Araceli llenan el corazón los rocieros de Lucena.

9 días y un único destino, Rocío.

Ayer fue un día en el que eché en falta a un “simpecao” blanco y oro, no pude estar allí con la gente de Córdoba, hermandad a la que tanto aprecio y quiero, la primera que se echa a un camino de nueve días, la que abre las puertas del Rocío en una Andalucía que ya cuenta más que los días, las horas.

Nueve días y un único destino, Rocío. Córdoba hace un camino de amores y, como dijera la sevillana del Padre Quevedo, por Córdoba pasa el río va a las Marismas cantando y todo el cariño mío a sus aguas voy echando “pa” que lo lleve al Rocío. Pues así llegará Córdoba, cantando, hasta tus plantas, Rocío y te llevará ese cariño que al agua del río se va echando de la gente que aquí se quedará y en la distancia te soñará.

Que se abran las puertas de la Marisma, que se abra el dintel del Cielo porque Córdoba ya se echa al camino Rociero.

(Imágenes de la salida de la Hermandad de Córdoba del año 2015).