Coronación

“Y tejiendo una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y una caña en su mano derecha; y arrodillándose delante de El, le hacían burla, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos!”

Mateo 27.29

Una joya, en la barriada. Una noche de invierno, fría, lluviosa, triste; hacía falta luz y la luz lo impregnó todo en el rostro y en el cuerpo del Dios coronado, coronado de espinas al que llaman Rey, al que es Rey. Fue una noche de invierno, fría, lluviosa, triste y la luz vino de su mano, allá en la Barriada donde cada año por Septiembre es recibida y por Octubre es despedida la Madre de los egabrenses.

A Mateo Olaya, buen amigo y compañero de luces y sombras.

 

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