De la Caridad a las Caídas.

Un hombre, despreciado por Herodes, calla en un ejercicio de la más absoluta humildad y caridad mientras por Santiago, agobiado y agotado por el peso del leño sacro cae por tres veces a los sones del Miserere.

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Virgo Maria. Angustiarum plena

Virgen María, llena de Angustias. Reina de tu iglesia y protectora de tu plaza, tus calles y tu antiguo barrio, la perla de San Agustín, la que se fue largo tiempo y volvió a la que es su casa.

Devoción más que centenaria, con sus altos y sus bajos, como todo en la vida pero siempre prevaleciendo como espiga floreciente que nunca se troncha por más que los vientos soplen fuerte. Ella, sólo Ella, siempre prevalece porque las personas pasarán, los años pasarán, los días y los meses pasarán pero Ella con su Hijo en el regazo siempre prevalecerá.

En esta ocasión el regazo quedó vacío, su Hijo esperaba en el altar, pero no quedó baldío. Ella esperaba con los brazos abiertos, ofreciendo su mano como muestra de amor al beso de su gente, de su barrio, de sus hermanos, de quien fuera a admirar su belleza y en la otra mano nos mostraba la espina, el dolor que siempre la acompaña, por eso llora su cristal, el dolor siempre la acompaña, plena de Angustias.

De bien nacido es ser agradecido y agradezco enormemente la oportunidad, tan ansíada por mí y espero que no sea la última, que me ha ofrecido la junta de gobierno de la Pontificia, Real y Centenaria Hermandad y Cofradía de Nuestra Señora de las Angustias Coronada y, en especial, mi agradecimiento sincero a la persona de su Hermano Mayor D. Manuel Rafael Fernández Aguilar. Un hermano siempre agradecido.

El Carmen de Lucena

Sábado 15 de julio, vísperas de la festividad de la Virgen del Carmen, desde el altozano donde se alza el antiguo convento carmelita que corona la Barrera sale a las calles de Lucena en la canícula soporífera del verano una brisa fresca con capa sobre su espalda y un santo escapulario a derramar sus bendiciones entre sus vecinos, hijos y devotos.

 

Recuerdos: No he venido para ser servido sino para servir.

Era una noche de Mayo, de las del calor estival tempranero, sonaba a sal en las cornetas que de la mar venían a desgranar un rosario de quejidos por calles serranas de la ciudad subbética, del mar vinieron sones para contemplar la servidumbre del maestro. Rememoranza de antiguos siglos, a las calles de la ciudad se echaba, ya con treinta monedas traidoras en la antesala de la cena postrera, el Lavatorio de Cabra.

Domingo Columnario en Priego.

Los Domingos de Mayo tan especiales para Priego de Córdoba, tan grandes para sus gentes en los cuales las grandes devociones pasionistas de la ciudad vuelven a tomar las calles en una anual salida posterior a Semana Santa que son todo un acontecimiento festivo de primer orden en la ciudad subbética.

Nunca había tenido la suerte de ver este portento de la imaginería barroca andaluza en la calle, nunca, y este año llegó el momento. Conocía al Rey de la ciudad pero no conocía al Señor de la mirada perdida y el dolor incontenible. Magnífica y sobrecogedora imagen, sin autor conocido pero atribuído a los grandes genios del barroco andaluz, no se sabe si de escuela granadina o sevillana aunque siempre he oído la atribución a Alonso de Mena tampoco resulta tan clara la misma. Da igual, fuera quien fuese su autor, lo que salta a la vista es la magnífica obra que en nuestra Subbética podemos disfrutar cada Jueves Santo y cada penúltimo domingo de Mayo y durante todo el año en su no menos magnífica capilla del precioso joyero que es San Francisco y que alberga el sentimiento columnario en sus paredes y al mismísimo soberano de la ciudad, el Nazareno ¿le falta algún motivo para acercarse por San Francisco, en Priego de Córdoba?

Remedios del Cerro.

Que un fragmento de las palabras que Ismael Ruiz, su exaltador, declamó en el atril de San Juan Bautista del Cerro en Cabra en la Exaltación de este presente 2016 sirvan como antesala a esta pequeña galeria de tan encantadora Soberana.

…”Remedios del Cerro navegante

en el surco de tu pecho

entre joyas y encajes,

entre la mosca y el cetro,

la Cruz y la peana,

el peto de antigua plata

el rostrillo y el cestito

y los zapatos del niño,

que no hay cosa más sana

que esa sonrisa que tiene,

esa sonrisa que atrapa.

Y esta es tu casa por derecho

y tu barrio y tu historia,

Tú que eres Madre de los hombres

y guardiana de la memoria.

Siglos de sin igual devoción,

milagros y rezos callados,

casas y campos donados

y todo un barrio ensimismado

al calor de tu protección

de tu vientre Inmaculado”…

 

 

 

 

 

 

9 días y un único destino, Rocío.

Ayer fue un día en el que eché en falta a un “simpecao” blanco y oro, no pude estar allí con la gente de Córdoba, hermandad a la que tanto aprecio y quiero, la primera que se echa a un camino de nueve días, la que abre las puertas del Rocío en una Andalucía que ya cuenta más que los días, las horas.

Nueve días y un único destino, Rocío. Córdoba hace un camino de amores y, como dijera la sevillana del Padre Quevedo, por Córdoba pasa el río va a las Marismas cantando y todo el cariño mío a sus aguas voy echando “pa” que lo lleve al Rocío. Pues así llegará Córdoba, cantando, hasta tus plantas, Rocío y te llevará ese cariño que al agua del río se va echando de la gente que aquí se quedará y en la distancia te soñará.

Que se abran las puertas de la Marisma, que se abra el dintel del Cielo porque Córdoba ya se echa al camino Rociero.

(Imágenes de la salida de la Hermandad de Córdoba del año 2015).