El Domingo del Señor

Todo llevaba a la Capilla, al Llanete de las pasiones y las devociones, de nada importaba que lloviera, todo el itinerario culminaba en el Llanete de la Capillita. Un recorrido de Ángeles, de Amor, de Consuelo Divino, de Soledad allá por Santiago para maniatado y Preso, por la calle Navas subir la calle Curados y culminar allí, ante el Viejo de las Espigas, ante el Señor, ante Jesús, ante el divino Nazareno. Sí, todo el recorrido del quinto Domingo de Cuaresma era un recorrido para llegar a Ti, besar tu pie, mirarte, rezarte, implorarte perdón y sentir tu primera bendición.

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Bajo un manto de Soledad

Yo, disculpen esta entrada tan ególatra, cada vez que clavo mis ojos en sus manos, en su boca y en su triste mirada nunca puedo dejar de estremecerme. Sí, dolorosas hay muchas, bellísimas, místicas, con unción sagrada, con peso devocional pero vos, Soledad, no sois de este Mundo. Sois la Virgen más humana y más divina a la vez que mis ojos puedan contemplar, siempre que poso mi mirada ante vos un escalofrío recorre mi espina dorsal pero el tenerla a vos tan cerca, abajo, pisando suelo terrenal, que no cielo devocional, ese escalofrío se intensifica por setenta veces siete.

Soledad, bajo un manto de Soledad, siempre rodeada de tanta gente pero tan sola, en el fondo de tu corazón tras esas manos entrelazadas siempre tan sola, siempre, bajo un manto de Soledad.

Soledad, devoción de Hinojos

Fue el broche de oro a la XLIV convivencia nacional de hermandades de la Soledad celebrada en esta ocasión en Hinojos y la titular Hinojera presidió el altar mayor de la parroquia de Santiago tras ser trasladada el viernes con posterior traslado de vuelta el domingo a las seis y media de la tarde como broche a la convivencia.

La bellísima dolorosa atribuída a La Roldana recorrió las calles de la localidad onubense siempre arropada por una multitud que no se despegaba de su lado, estrenando una magnífica saya y juego de media luna y corona.

A destacar la hospitalidad recibida por quien suscribe estas líneas, agradecido a mi compañero en las tareas Julio Alberto Martín por descubrirme esta bella localidad y esta magnífica dolorosa y por el trato recibido por parte de la junta de gobierno. Será un placer volver por Hinojos y aquí dejo una pequeña galería del traslado de la Soledad a su capilla de la calle Santiago.