Tú lo dices, Soy Rey

y Pilato le preguntó:

_¿Acaso tú eres Rey?

a lo que él respondió:

-Tú lo dices, soy rey.

Pero sí, su reino sí es de este mundo, de este mundo y del otro. Su reino empieza en una de las ciudades más hermosas de Andalucía para no tener fin. Su reino empieza en un camarín en San Francisco y se extiende por un dédalo de callejas, calles, plazas, fuentes para no tener fin. Su reinado tiene dos momentos en el año donde su pueblo le rinde pleitesia y se postra a sus plantas, uno donde lucha por ser sus hombros y otro donde con total majestad recibe en audiencia desde su dorado trono con cuatro faroles con las calores de mayo a todo un pueblo postrado. Su reino sí es de este mundo y, ahora, se desparrama por uno de los balcones más bellos de Europa cual calle de la Amargura y se proyecta en la cal blanca de la Asunción, allí aguardará a volver a su franciscano templo cuando, de nuevo, su gente lo aclame con vivas al que es Rey, porque, su reino sí es de este mundo y del otro, su reino empieza en Priego para no tener fin.

 

 

 

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