Cabeza Dominica

Dicen que 400 años y nunca procesionó, no lleva un madroño en la mano, lleva la campanita en su mano derecha, el pastor de Colomera oyó un repique de campanas en la lejanía y se encontró con el bendito simulacro, el Chocolatín Bendito, como gusta decir a sus devotos, la Aceituna Bendita y, Ella, en su representación egabrense aparece con esa campanita que recuerda la llamada al pastor.

Sobre un templete elegante que recuerda al templete romero de la patrona de Andújar pero con personalidad propia procesionaba la tarde del 15 de agosto por primera vez en su historia la Virgen de la Cabeza desde la parroquia de Santo Domingo de Cabra. Tremolar de banderas, varas adornadas, bandas sobre el pecho, los vivas y las palmas a la Morenita hizo que nos trasladáramos al Cerro del Cabezo en una tarde agosteña en pleno corazón de la Subbética.

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Un 15 del 4

Los nardos preñan el aire serrano de sutil aroma, el sol del mediodía da bronce a tu moreno semblante, brillan aún más el claro azul de tus egipcios ojos. La mísitca diosa de la Montaña Mayor, la que llaman Virgen de la Sierra, sale al sol de agosto a recibir una salve a los pies de su santa cueva, en los miradores, fijando su cristal fino y brillante en su reino terrenal allá en el valle y, allá abajo, ese valle, ese pueblo, espera a su Reina un 4 y Ella un 15, entre Votos y Promesas, ya fija sus ojos en su destino anhelado.

Votos y Promesas a la Divina Serrana.

CIV años, se dice pronto, romería auténtica con una medida justa. Las misas, la bandera, la salida de la Virgen, la mesa de mandas, las velas, los votos y las promesas.

Cabra se rinde a sus plantas y ya se presiente su venida cuando a las cuatro de la tarde de un cuatro de septiembre esos votos y esas promesas se conviertan en un río interminable entre polvaredas de devoción que desembocará en una ciudad que la espera, como ayer, como hoy y como lo hará siempre.

Esencia pura, autenticidad pura… Romería de votos y promesas a María Santísima de la Sierra.