Cien años Expirando (II).

 

 

 

Y el día parecía cubrirse de tinieblas y pareciera que el velo del templo se rasgaría en dos pero, no, no hubo truenos, ni lluvia, ni la tierra tembló ni el velo se rasgó. Vino el sol contigo porque tu eterna expiración por siempre será eterna, estás más vivo que muerto, esos ojos abiertos al cielo no pueden morir y eso el domingo lo supo y trajo el sol en tu cara.

Segunda y última galería del traslado extraordinario del Stmo. Cristo de la Expiración a la SIC de Córdoba con motivo del centenario fundacional de su estudiantil hermandad.

 

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