Carmen a 50mm

Atípica noche de julio, la Virgen del Carmen salía al compás carmelita de Lucena sin calores estivales. Bajo humilde palio, con niño la que es sin niño pero cubriendo bajo su capa a su amplia feligresía. Reina de la Barrera, de las Huertas del Carmen, de la Calle Rute, huérfana de Ella.

Cuadrilla joven, túnicas de santeros, pantalones de medio ancho, botas, horquillas, “almohaillas”, horquillos, santería, escapularios carmelitas.

Mantillas blancas, Ballesteros arriba, las fiestas de la Barrera, sábado del Carmen en Lucena tras una focal de 50mm.

Anuncios

Esencia (Semana Santa de Lucena)

Esencia:
Conjunto de características permanentes e invariables que determinan a un ser o una cosa y sin las cuales no sería lo que es.
La definición está más que clara, eso es lo que es la Semana Santa de Lucena… Esencia pura en sí misma y esta, su galería.

Miserere mei Deus

Cinco días para redimir nuestras faltas, quinario en San Pedro Mártir. Los ritos se repiten antes del domingo de Perdón y bendición. Miserere mei Deus tras cada misa, olor de los pebeteros, la cruz de plata y la túnica de los racimos. Todo está dispuesto, la espera va terminando, Lucena ya te está esperando.

 

Bienaventurados los humildes

…Porque de ellos es el reino de Dios. Y así Cristo, Humilde, espera martirio de Cruz cuando no mucho tiempo antes de esperar recibir muerte y muerte de cruz, en una muestra de humildad y sencillez extrema se ciñió una toalla en su cintura para lavar los pies a sus discípulos y así se nos muestra en la calle del Agua, de ese agua cristalina y pura que llena su jofaina, hasta la huerta del Carmen donde pensativo queda presto a reicibir su martirio.

Portento

Yo mantengo la máxima aquella de: “de bien nacido es ser agradecido” y, en esta ocasión, más que nunca.

Francisco Javier López del Espino no es ya una promesa, es una realidad, una realidad palpable, el testigo de la actual escuela cordobesa de imaginería, currante incansable, estudioso, inconformista, alguien que a cada obra va un pasito a más y así siempre. Un día tuve la suerte de que me llamara para fotografiar una serie de bustos y, desde entonces, forjamos una amistad sincera entre ambos, diciéndonos las verdades a la cara, lo que nos gusta y lo que no de nuestras respectivas obras (jamás podré comparar lo que yo hago con lo que él hace) y, como es de bien nacido el ser agradecido, yo le agradezco el privilegio de poder haber hecho esta sesión al portento de San Jerónimo que a nadie dejará indiferente pero, conociendo al autor de la obra, sé que ya le estará dando vueltas al coco para mejorar, aún más si cabe, su próxima obra.

Portento…

CCC Aniversario. La ida

Tres veces centenaria, su cofradía.

Tres veces centenaria, María.

Tres veces centenaria sin canónica presea pero coronada de estrellas brillantes con la luna a sus pies sobre una peana de nubes, la mujer más pura que madres pudieron parir y criar porque eres la caña del trigo, hermosa doncella, bella y pura flor, fuente que mana copioso caudal, luz clara del cielo, blanca azucena, zarza sin consumirse levanta tu vuelo y échate a volar, estrellita clara del cielo, Dios te salve luna, Dios te salve Sol, que los portones de la capillita se te abren para ver al Divino Redentor que camino a Santo Domingo, por la capilla de Dios Padre, como una paloma hermosa te vieron volar con un ramo de rosas del Santo Rosal y durante casi treinta días en la parroquia dominica te posarás.

 

XXV años. El Epílogo.

Volvieron al barrio de Santiago, al 17 de la Calle Ancha. Atrás quedaron los días en Santo Domingo, ante San Mateo el blanco reloj de la torre consistorial marcaba las nueve, la calle flores no se convirtió en esta ocasión en Calle de la Amargura pero ante la Fortaleza Antonia del Castillo del Moral, Cristo encaminó ya sentenciado por Pilatos sus pasos con la cruz hasta el gólgota de su calle. Volvió al 17 de la más ancha de las calles estrechas y allí esperará la visita de cada día, el atisbarlo tras la cristalera cualquier día del año. Todo culminó para que vuelva a comenzar cinco lustros más de historia bajo la mirada del Señor de la Bondad y el dulce sollozo de María Santísima del Divino Consuelo.