Tú lo dices, Soy Rey

y Pilato le preguntó:

_¿Acaso tú eres Rey?

a lo que él respondió:

-Tú lo dices, soy rey.

Pero sí, su reino sí es de este mundo, de este mundo y del otro. Su reino empieza en una de las ciudades más hermosas de Andalucía para no tener fin. Su reino empieza en un camarín en San Francisco y se extiende por un dédalo de callejas, calles, plazas, fuentes para no tener fin. Su reinado tiene dos momentos en el año donde su pueblo le rinde pleitesia y se postra a sus plantas, uno donde lucha por ser sus hombros y otro donde con total majestad recibe en audiencia desde su dorado trono con cuatro faroles con las calores de mayo a todo un pueblo postrado. Su reino sí es de este mundo y, ahora, se desparrama por uno de los balcones más bellos de Europa cual calle de la Amargura y se proyecta en la cal blanca de la Asunción, allí aguardará a volver a su franciscano templo cuando, de nuevo, su gente lo aclame con vivas al que es Rey, porque, su reino sí es de este mundo y del otro, su reino empieza en Priego para no tener fin.

 

 

 

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Rey de Priego.

Hacía ya tres años que no volvia por tus feudos, Rey de Priego. Hacía tres años que no enfocaba tu figura, Rey de Priego. Hacía tres años que tu mirada de mansedumbre no calaba en mí, Rey de Priego. Hacía tres años en los que tu humana figura, porque Cristo más humano no lo hay, no recorría un escalofrío en mí, Rey de Priego. Humanidad extrema en Divinidad suprema, Rey de Priego. Gracias por dejarme volver aunque haya sido con tres capítulos de retraso, Rey de Priego.