Estampas Rocieras

Son muchas, muchas las estampas rocieras sobre todo para el que quiere encontrar el Rocío, el de verdad, no el que algunos quieren ver o entender sin saber lo que es el Rocío.

El Rocío es el son de un tamboril, una hilera de carretas, carreteros ajados por los años, el sol, la dureza del camino. El Rocío son esos aprendices de boyeros, el Rocío es una carreta de plata, un cajón centenario, una marea de romeros tras su simpecao, el Rocío son las más antiguas y las más nuevas, el Rocio son más de 120 hermandades y una Hermandad Matriz, el Rocío es una jornada de sábado presentando ante Ella, el Rocío es una misa de mañana en El Real, el Rocío es un rosario en los primeros minutos de un Lunes, el Rocío es Ella y sólo Ella. El Rocío tiene muchas estampas, estampas que valen la pena. El Rocío es la máxima expresión de la Fe de Andalucía.

 

 

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Ros, Roris

Ros = Rocío.

Rocío, todo en tí es misterio. Una sonrisa insinuada, una mirada que se hunde en el fruto bendito de tu vientre que se acuna en tus finas manos de porcelana. Un sol rodeando tu figura, la luna a tus pies y doce estrellas coronando tu frente. La llama del Espíritu Santo coronando tu argénteo templete, la Virgen de Pentecostés. La Madre de todo un pueblo donde no importan las creencias donde Tú eres la Madre, Rocío, esto no entiende de credos ni fe sólo entiende de sentimientos, hondos sentimientos, una marea de hombres luchando en tus bancos y costeros guiando tu paso por las arenas de tu aldea que dejan de ser arenas para convertirse en un mar de almas que esperan a su Capitana a bordo de su galeón donde Almonte es su timón y su remo, donde hay más de 120 puertos donde atracar con una salve para Ti.

Roris= Del Rocío.

Almonte es del Rocío, El Rocío es de Almonte. Los sones del tamboril son del Rocío, el rocío de la mañana es del Rocío, los bancos y costeros son Del Rocío, las salves son Del Rocío, las arenas son Del Rocío, el romero es Del Rocío, las jaras en flor son Del Rocío, el Quema es Del Rocío, los porches son Del Rocío, la Raya es Del Rocío, Malandar es Del Rocío, las barcazas son Del Rocío, la canaliega es Del Rocío, el Ajolí es del Rocío, el Charco es del Rocío, la Madre de la Marisma es Del Rocío, el acebuchal es Del Rocío, el Real es Del Rocío, la Fe es Del Rocío, las carretas son Del Rocío, los simpecaos son Del Rocío, los sentimientos son Del Rocío, las lágrimas son Del Rocío, y tú, Rocío, eres Del Rocío… Ros/Roris. La que le da sentido a todo porque la Aldea sin tí, Rocío, sería un árido desierto, un inhóspito lugar y Tú, Rocío, la conviertes en el paraíso en la tierra.

Lunes de Pentecostés

El Rocío es mentira, allí se va a lo que se va.

El Rocío es vino y juerga.

El Rocío es comer y bailar.

El Rocío es señoritos a caballo.

El Rocío es sólo fanfarronear.

El Rocío, El Rocío vale más que todos vosotros, sólo su nombre vale más que toda vuestra palabrería. El Rocío es tan grande que hasta vosotros tenéis cabida.

No habéis conocido el escalofrío de la mirada de la Virgen ni lo conoceréis porque vuestro corazón es de puro hielo y del más malo de los venenos, vosotros mismos os envenenáis con vuestra sangre.

El Rocío es un silencio que recorre la marisma cuando el Simpecao de Almonte asoma por la explanada. El Rocío es la tensión de unos hombres apiñados en una reja. El Rocío es ver como la noche no puede ante su luz. El Rocío es el dulce sonido de la gaita llamando al alba. El Rocío son más de 100 salves emocionadas. El Rocío es la salve de las camaristas. El Rocío es el primer rayo de sol besando el nácar de su cara. El Rocío son las lágrimas derramadas en cada instante fugaz de su paso. El Rocío es el niño que va en volandas hasta posarse en su paso. El Rocío es un barquito velero sobre un océano de Fe. El Rocío es Almonte. Almonte es El Rocío. El Rocío es los hombros de los almonteños. El Rocío es una oración hecha sevillana lenta y “sentía”. El Rocío es sentir el cansancio esperando su entrada en la ermita. El Rocío es una ermita llena de arena. El Rocío es un altar vacío y un santuario de par en par abierto. El Rocío es la vela que se quema en oración. El Rocío es una mirada baja. El Rocío son cinco letras que sin saber ni cómo ni porqué te enamoran para toda la vida.

El Rocío sólo eres Tú, ROCÍO…

La Virgen de Pentecostés.

¡Viva la Blanca Paloma! se oye una y otra vez, una y otra vez esa mágica madrugada de Lunes que atrás dejó un Domingo en el que reunidos los apóstoles junto a la Madre del que llamaban Cristo recibieron la venida del Espíritu Santo y el mismo Maestro les encomendó llevar su palabra a todos los pueblos conocidos, todos ellos empezaron a hablar en distintas lenguas para que esta misión se pudiera cumplir.

¡Viva la Blanca Paloma! se oye una y otra vez, una y otra vez esa mágica madrugada de Lunes que atrás dejó un Domingo, de Pentecostés, ¡Viva la Blanca Paloma! una y otra vez, una y otra vez con la misma intensidad que las 117 salves ¡Viva la Blanca Paloma! una y otra vez, una y otra vez porque Ella, Rocío, que desparrama su nombre en la amanecida de un Lunes como el maná que cae del Cielo es la Virgen del Espíritu Santo, la Virgen de Pentecostés ¡Viva la Blanca Paloma! una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez y no cesa el grito de júbilo ¡Viva la Virgen de Pentecostés! la que es portadora del mensaje de salvación de un Dios único y trino.

No sé qué tendrá Huelva…

Ya lo dice la letra, Yo no sé qué tendrá Huelva cuando entra en El Rocío.

Y es verdad, yo no sé qué tendrá Huelva cuando entra en El Rocío un viernes cuando ya la noche ha caído sobre la aldea y las primeras presentaciones, las de las filiales más jóvenes, ya han concluído.

En la aldea se respira cierto nerviosismo, las calles se van llenando de peregrinos de otras hermandades y sin hermandad ni medalla que esperan este momento como algo mágico y, la verdad, mágico es.

El Barrio de las Gallinas tiembla de emoción, las voces de los Mellizos de San Juan rasgan el aire y las emociones afloran, las lágrimas cubren rostros cansados de andar, este año no venían cubiertos de polvo por mor de la intensa lluvia pero esa cadena de gente que anda a la par de su carroza, porque así se le llama en Huelva a la carreta del Simpecado, hace tambalear el alma hasta de los más insensibles.

La Aldea se torna oscura, aún mantiene la magia de pocas luces eléctricas iluminando sus calles, recordando estampas de otros tiempos, sólo rota esa magia por tantas y tantas pantallas del demonio, y Huelva, que yo no sé que tiene, lo inunda todo. Auténtica lección de Fe Rociera, el Viernes del Rocío, Huelva, pisa fuerte en las arenas del Rocío, auténtico testimonio de rocierismo al grito de Huelva, Huelva.

 

Un Martes de Camino.

Aciago camino, pensarán algunos; los rocieros estos están locos, dirán otros… Pero la verdad, por ver a la Virgen no importa el frío ni el calor, la lluvia torrencial, los caminos embarrados que obligan a tomar carreteras frías y carentes de calor pero, por Ella, todo se puede. Los que aún crean que el Rocío es sólo cante y baile la gente de bien que caminan hacia Ella le están demostrando que no todo es literatura barata y falsos mitos.

Un Martes de Camino de hace un año tuve la inmensa suerte de compartir con las Hermandades de Lucena y de Cabra, que tanto admiro y quiero, un pequeño tramo de camino no falto de sentimientos intensos y emoción a flor de piel. Desde el Vado de Quema hasta Villamanrique de la Condesa, aquella tarde y noche quedan para siempre en mi recuerdo, fue un año en el que no pude ir a la Aldea a ver a la Paloma posarse en cada simpecado pero lo vivido aquel día fue tan mágico que se hizo más llevadera la ausencia del Lunes de Pentecostés.

Para la gente de Lucena y de Cabra con los que tanto me une y que me hicieron sentir algo tan grande que sólo se puede explicar con las vivencias, este año no ha podido ser pero un nuevo camino, ya, está esperando.

(Martes de Camino, Camino 2015).

9 días y un único destino, Rocío.

Ayer fue un día en el que eché en falta a un “simpecao” blanco y oro, no pude estar allí con la gente de Córdoba, hermandad a la que tanto aprecio y quiero, la primera que se echa a un camino de nueve días, la que abre las puertas del Rocío en una Andalucía que ya cuenta más que los días, las horas.

Nueve días y un único destino, Rocío. Córdoba hace un camino de amores y, como dijera la sevillana del Padre Quevedo, por Córdoba pasa el río va a las Marismas cantando y todo el cariño mío a sus aguas voy echando “pa” que lo lleve al Rocío. Pues así llegará Córdoba, cantando, hasta tus plantas, Rocío y te llevará ese cariño que al agua del río se va echando de la gente que aquí se quedará y en la distancia te soñará.

Que se abran las puertas de la Marisma, que se abra el dintel del Cielo porque Córdoba ya se echa al camino Rociero.

(Imágenes de la salida de la Hermandad de Córdoba del año 2015).