Recuerdos

Fue una Semana Santa diferente, este año lo será aún más… ya va siendo por año que pasa una Semana Santa más extraña para mí pero ahí sigo en la esencia que para mí, de una manera o de otra, está tras el visor de una cámara. Pronto una nueva Semana Santa, sea como sea, siempre única.

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Coronación

“Y tejiendo una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y una caña en su mano derecha; y arrodillándose delante de El, le hacían burla, diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos!”

Mateo 27.29

Una joya, en la barriada. Una noche de invierno, fría, lluviosa, triste; hacía falta luz y la luz lo impregnó todo en el rostro y en el cuerpo del Dios coronado, coronado de espinas al que llaman Rey, al que es Rey. Fue una noche de invierno, fría, lluviosa, triste y la luz vino de su mano, allá en la Barriada donde cada año por Septiembre es recibida y por Octubre es despedida la Madre de los egabrenses.

A Mateo Olaya, buen amigo y compañero de luces y sombras.

 

Recuerdos: No he venido para ser servido sino para servir.

Era una noche de Mayo, de las del calor estival tempranero, sonaba a sal en las cornetas que de la mar venían a desgranar un rosario de quejidos por calles serranas de la ciudad subbética, del mar vinieron sones para contemplar la servidumbre del maestro. Rememoranza de antiguos siglos, a las calles de la ciudad se echaba, ya con treinta monedas traidoras en la antesala de la cena postrera, el Lavatorio de Cabra.