Tú lo dices, Soy Rey

y Pilato le preguntó:

_¿Acaso tú eres Rey?

a lo que él respondió:

-Tú lo dices, soy rey.

Pero sí, su reino sí es de este mundo, de este mundo y del otro. Su reino empieza en una de las ciudades más hermosas de Andalucía para no tener fin. Su reino empieza en un camarín en San Francisco y se extiende por un dédalo de callejas, calles, plazas, fuentes para no tener fin. Su reinado tiene dos momentos en el año donde su pueblo le rinde pleitesia y se postra a sus plantas, uno donde lucha por ser sus hombros y otro donde con total majestad recibe en audiencia desde su dorado trono con cuatro faroles con las calores de mayo a todo un pueblo postrado. Su reino sí es de este mundo y, ahora, se desparrama por uno de los balcones más bellos de Europa cual calle de la Amargura y se proyecta en la cal blanca de la Asunción, allí aguardará a volver a su franciscano templo cuando, de nuevo, su gente lo aclame con vivas al que es Rey, porque, su reino sí es de este mundo y del otro, su reino empieza en Priego para no tener fin.

 

 

 

Anuncios

Cien años Expirando (II).

 

 

 

Y el día parecía cubrirse de tinieblas y pareciera que el velo del templo se rasgaría en dos pero, no, no hubo truenos, ni lluvia, ni la tierra tembló ni el velo se rasgó. Vino el sol contigo porque tu eterna expiración por siempre será eterna, estás más vivo que muerto, esos ojos abiertos al cielo no pueden morir y eso el domingo lo supo y trajo el sol en tu cara.

Segunda y última galería del traslado extraordinario del Stmo. Cristo de la Expiración a la SIC de Córdoba con motivo del centenario fundacional de su estudiantil hermandad.

 

XXV años encontrándose con Lucena

Fue en 1992 cuando en la Parroquia de Santo Domingo daba esta hermandad, ya indispensable y con un peso considerable en la Semana Santa lucentina, sus primeros pasos. Una hermandad que apostó fuerte cuando se trasladó a la capilla del convento de las RR.MM Filipenses evitando así, quién sabe, que esta coqueta capilla fuera presa de la piqueta que tanto daño hizo a Lucena entre los setenta y los ochenta.

En 1996 llegaba el gran regalo y el gran anhelo para su Hermandad y no menos aún para Lucena entera, se bendecía la imagen por la que tanto suspira su Hermandad, el Señor de la Bondad y con la que este que escribe se siente tan unido, no hace falta que vuelva a explicar los motivos y, desde su llegada, un vínculo especial nos une a ambos. En 1997 llegaba la dulce imagen de la Virgen del Divino Consuelo acompañada con San Juan y tampoco tardó en prender en los corazones de sus hermanos y del pueblo. Hoy en día la Semana Santa lucentina no se entendería sin un Domingo de Ramos con la Hermandad de Nazarenos del Sagrado Encuentro bendiciendo sus calles y en tan corta trayectoria de tiempo se ha ganado un puesto indispensable en la nómina de la Semana Santa de la ciudad, siendo una hermandad viva, joven y madura a la vez, creciente, haciendo las cosas de una manera seria, mejorando día a día, año a año y enamorando a cada vez más gente pero eso lo tiene muy fácil esta Hermandad porque sólo hay que mirar a los ojos de Jesús de la Bondad y el dulce llanto de la Virgen del Divino Consuelo para querer quedarse siempre en el brillo de sus miradas.

25 años después, la Hermandad, vuelve a sus orígenes aunque sólo sea durante una semana y aquí una pequeña galería en blanco y negro del solemne traslado de la IV estación del vía crucis desde su sede canónica hasta la parroquia dominica.